El volumen de adjudicaciones de los Ministerios de Fomento y Medio Ambiente suele ser un buen indicador de la marcha de la actividad constructora en España. Una de las principales conclusiones del balance de 2005 es que el mercado de las grandes obras públicas se ha estrechado, lo que ha desatado una agresiva competencia entre las empresas del sector.
Según los datos registrados durante el año pasado, el valor de las adjudicaciones realizadas por los departamentos que dirigen Magdalena Álvarez y Cristina Narbona ascendieron a 7.641 millones de euros, lo que representa una caída del 8,4% respecto a 2004. Se trata del segundo descenso consecutivo, ya que hace dos años las adjudicaciones cayeron un 16%.
Detrás de esta dinámica, están los retrasos en el Ministerio de Medio Ambiente para poner en marcha el programa Agua, cuyo principal exponente es la licitación de una veintena de plantas desaladoras en el litoral mediterráneo. En total, Medio Ambiente adjudicó contratos por valor de 886 millones de euros, lo que representa un descenso de más del 45% respecto al año anterior.
Rebajas
Fomento, que en 2004 pagó en exceso la nueva planificación del programa de infraestructuras de transporte, recuperó el tono inversor en 2005. En total, adjudicó contratos por valor de 6.756 millones de euros, lo que significa un aumento cercano al 1% respecto a 2004.
Los grupos de construcción han traducido las estrecheces en el mercado de obra pública dependiente de la Administración central en un fuerte aumento de la competencia. Cada vez son más las ofertas que se presentan a un concurso público y, como consecuencia, han aumentado sensiblemente las rebajas sobre los precios de licitación fijados por el Gobierno.
Si en 2003 los descuentos medios en los contratos de obras se situaban en el 9%, el año pasado alcanzaron el 26%, un importante ahorro para la Administración pero que significa entrar en lo que en el sector se denomina baja temeraria –un precio por debajo de lo razonablemente recomendado–.
La competencia entre compañías ha llegado a cotas desconocidas. En los concursos de Aena, el gestor aeroportuario, y de Adif, el gestor ferroviario, se presentan de media entre 15 y 22 ofertas, respectivamente, lo que representa un incremento cercano al 50% frente a 2002.
Para el sector, esta batalla empresarial indica que ya no hay rival pequeño, principalmente, por la mejora de las condiciones financieras ofrecidas por bancos y cajas de ahorros, que han beneficiado a todas las empresas por igual. Un botón de muestra de este escenario es que del total de adjudicaciones en 2005, casi un 50% fueron a parar a compañías que no cotizan en bolsa, cuando un año antes ese porcentaje se reducía a menos del 40%.
Para las empresas, está política agresiva de precios no es una tendencia sana, ya que a corto o medio plazo, provocará una caída de los índices de rentabilidad por proyecto. Por eso, desde el sector se espera que el previsible aumento de la inversión del Estado en 2006 y la entrada en vigor de los nuevos pliegos de condiciones corrijan, en parte, esta situación. Fomento ha decidido que en los concursos de obra públicas un porcentaje de la puntuación de las ofertas vaya a parar a las empresas que hagan un mayor esfuerzo en I+D.
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